17.6.11
15.6.11
11.6.11
El chico artificial cap.3
Capitulo II
de Bruce Sterling
III
AHORA sólo me quedaba una semana para prepararme para el carnaval, ciertamente muy poco tiempo para una persona de mi posición. La mayor parte del tiempo disfrutaba de un estatus de manipulación, ¿qué reveriano no lo hace?, pero había veces que la interminable minuciosidad y los pequeños altercados me ponían enfermo; éste era uno de ellos. Sentía que me envejecían antes de tiempo.
El joven puede competir con el viejo en los juegos de dominación; el viejo tiene mayor ventaja en su control y experiencia, en el conocimiento de la motivación humana. Pero, gracias a la lucha artística y a la Zona Descriminalizada, el joven tiene ahora sus propias armas y sus propias reglas de comportamiento. En parte, y en muchos sentidos, este sistema ha llegado a ser un microcosmos dentro del vasto mundo exterior. Pero en nuestro microcosmos, el joven tiene al menos una posibilidad de luchar; en el mundo exterior, te tienes que resignar a cientos de años de amigable, gentil y delicada esclavitud.
En este pequeño mundo, yo soy un hombre respetado. Naturalmente, tengo mi pequeño clan de adeptos, el Frente Joven Artificial. Yo mismo restringí el número a doce, y la competencia para entrar fue muy dura, especialmente desde que decidí no golpear a los adeptos si ellos no lo deseaban.
de Bruce Sterling
III
AHORA sólo me quedaba una semana para prepararme para el carnaval, ciertamente muy poco tiempo para una persona de mi posición. La mayor parte del tiempo disfrutaba de un estatus de manipulación, ¿qué reveriano no lo hace?, pero había veces que la interminable minuciosidad y los pequeños altercados me ponían enfermo; éste era uno de ellos. Sentía que me envejecían antes de tiempo.
El joven puede competir con el viejo en los juegos de dominación; el viejo tiene mayor ventaja en su control y experiencia, en el conocimiento de la motivación humana. Pero, gracias a la lucha artística y a la Zona Descriminalizada, el joven tiene ahora sus propias armas y sus propias reglas de comportamiento. En parte, y en muchos sentidos, este sistema ha llegado a ser un microcosmos dentro del vasto mundo exterior. Pero en nuestro microcosmos, el joven tiene al menos una posibilidad de luchar; en el mundo exterior, te tienes que resignar a cientos de años de amigable, gentil y delicada esclavitud.
En este pequeño mundo, yo soy un hombre respetado. Naturalmente, tengo mi pequeño clan de adeptos, el Frente Joven Artificial. Yo mismo restringí el número a doce, y la competencia para entrar fue muy dura, especialmente desde que decidí no golpear a los adeptos si ellos no lo deseaban.
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