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31.3.12

La arquitectonalidad del psicogeografiquismo o los jeroglíficos de la deriva

de Hakim Bey

(in memoriam Guy Debord)

Oscuras & misteriosas grutas en las que ellos entran, imitando serpientes - espacios de retorno a una intimidad que alguna remota vez fue hecha trizas por la memoria - por la simultanea reiteración y tardanza de la memoria — esa facultad de la conciencia humana “más cercana a lo divino”. Pero ¿acaso no dicen que “perdonar es humano, olvidar es divino”? En el ritual de la reiteración o la “remembranza” (dhikr) de los sufíes, uno olvida el “yo” precisamente para recordar el Yo; — así, re-membrar es borrar la separación, & esta borradura es una especie de olvido. (En ciertos edificios Islámicos claves, como la Alhambra, la reiteración del dhikr en la forma de texto caligramático se convierte en la definición misma del espacio construido, como dispositivo mnémico o como “Palacio de la Memoria” – no ornamento, sino la base misma o el principio-de-la-precipitación-del-cristal de la arquitectura).

“Ya que nosotros somos Jesucristo,” como se jactó uno de la Hermandad del Espíritu Libre, “la única preocupación es que lo que ya es perfecto en nosotros debería ser reiterado…” Este proceso, sin embargo, lleva a un des-aprendizaje paradójico – por lo tanto, a una pérdida del temor – para que uno pueda “dejarse llevar por los sentidos naturales, como un pequeño niño”. Ahora, la caverna simboliza inconsciencia; - la meta, sin embargo, no es perderla, sino recapturar aquello que el inconsciente separó de nosotros, aquello que la conciencia “malcrió”. Así, dentro de la gruta oscura misma, la memoria debe ser paradójicamente inscrita – imágenes claves son reiteradas (literalmente repetidas en algunos casos por un sobre-dibujo palimpséstico o incisivo) – imágenes que representan la intimidad perdida como un panteón de animales (“con los cuales es bueno pensar”) – cada animal un gozo especial o función “divina”. Así, la caverna se vuelve el primer espacio arquitectural intencional, la intersección de lo inconsciente (el éxtasis de la “Naturaleza”) & lo consciente (memoria, reiteración).

Desde Platón se nos ha enseñado a reverenciar la anamnesis – pero descendamos a la caverna pre-Platónica, a la gruta paleolítica, para recobrar la dialéctica positiva de la amnesia – sin la cual la memoria deviene simplemente una maldición, coagulando finalmente como Historia (el grado cero de la memoria como sofocación): la primera ciudad (Çatalk Hüyük) ya está organizada como una cuadrícula, la antítesis misma de la estética a-morfa de la gruta, sus asombrosos y serpenteantes espacios, sus derretidas estalactitas y estalagmitas – su organicidad (que es a pesar de todo expresada como vida mineral). Las ciudades de Sumer & Harappa fueron diseñadas igualmente como cuadrículas, abstracciones crueles de la linealidad. Dibujar una línea es separar, crear jerarquía espacial (entre los curas & la gente, los ricos & los pobres, la abundancia & la carestía) y definir la topia de la memoria contra el oscuro inconsciente de la tribu, la caverna u-tópica, la salvajidad (wild(er)ness) orgánica. El tertium quid o la coincidentia oppositorium aquí (entre “gruta” & Babilón) pueden aparecer en la ciudad medieval (que todavía sobrevive en algunos pocos lugares del mundo Islámico) donde la excesiva crueldad de la cuadrícula es apaciguada – no borrada, sino suavizada – por un registro de un espacio de acuerdo al modelo del árbol o del delta del río (bifurcación caótica extendiéndose hasta una complejidad basada en “atractores extraños” intra-dimensionales) – un urbanismo de lo orgánico, lo estético, & lo complejo o plural (como opuesto a lo inorgánico, lo ideológico, & lo simple o total).

La ciudad medieval es una gruta extrudida. Algunas de estas ciudades introdujeron desfiles o paradas alegóricas en las que tremendos complejos-emblemas (jeroglifos compuestos) eran construidos & instalados o llevados por el laberinto de las calles. Mitos y leyendas eran representados: - algunas veces el Señor Alcalde actuaba el rol de “Señor Alcalde”, deambulando a través de un teatro callejero de encuentros con personajes simbólicos (como Bloom en el barrio nocturno), renovando así la Ciudad con su Héroe elegido experimentando la iniciación del matrimonio ritual con la diosa urbana.

Aquí la Ciudad Libre llega a una sincrónica & lúdica conciencia de sí misma hic et nunc, más que sucumbir al diacronismo miserabilista del poder de la violencia. En esta Ciudad Hermética encontramos el trasfondo o el espacio-vientre de los Libros Emblema alquímicos, y la narratividad de un Bosco o Breughel. La memoria pierde su peso aquí & toma un aire folklórico, carnavalesco (el festival como reiteración del placer) con figuras construidas que se apropian (a través del diseño o de los accidentes del decaimiento & la acrecencia) de la forma de pechos, falos, vientres, rocas & agua, musgo & flores, incluso del viento & la luz.

La cuadricula-ciudad Babilónica quiere que la memoria persista a través del tiempo – tiempo plano y vacío – pero como Dalí mostró, la memoria persiste solo en la delicuescencia del tiempo medido. La ciudad hermética-medieval (como la Verde Jerusalén de Blake) preserva la memoria pero en una manera “desordenada” – como la mermelada akashica – tiempo que tiene textura y está lleno. “Babilón” preserva el orden (¡o si no!) – pero ¿qué le sucede a la memoria allí? No es acaso transmutada en el formaldehído venenoso de la Historia, la fábula re-iterada de nuestra pobreza y su poder, el mito taxonómico de la clase dominante? ¿Quién puede culparnos por abrigar tanto una nostalgia como un deseo insurrecional por angostos callejones sinuosos, escalones sombríos, caminos & túneles cubiertos, sótanos y muladares de una ciudad que se ha diseñado a sí misma – orgánicamente, inconscientemente – en el marco de una estética de convivialidad festiva & secreta, & la curvosa mutabilidad negentrópica de la memoria misma? El urbanismo psíquico de los 1960’s constituyó otro intento de reclamar la memoria construida para este proyecto “Romántico” – rus in urbe, en palabras de F. Law Olmstead – “El campo en la ciudad” – reintroducción del eterno “barroco” (como en “perla barroca”) o de la forma espontánea – (como las milagrosas grutas fangosas de cinabrio del Taoísmo Mao Shan, creado por la potencia Imaginal del Adepto) – que es también la espontaneidad “divina”, inconsciencia & olvido, de la Naturaleza. Un proyecto para los constructores de alguna Zona Prohibida: — la ciudad de la resistencia psicogeográfica, la anti-cuadrícula, la arquitectonalidad de la deriva, el espacio festivo – y la Caverna de la Memoria Fluida. Roca & agua – el ensueño del bardo, el olvido de los dioses.

16.3.11

Carta a Valencia

de Hakim Bey

Nota: Este texto fue leído telefónicamente por Hakim Bey en una jornadas sobre cibercultura celebradas en la Universidad de Alacant en noviembre de 1999. La traducción castellana es de Rosanna Mestre.

Por una curiosa coincidencia, Internet empezó a emerger aproximadamente al mismo tiempo que el Capital Global, hacia el final de los ochenta. Por supuesto que la Red tenía una prehistoria en los ochenta y ya entonces se hicieron algunas predicciones utópicas. Yo mismo hice algunas. Se despertaron muchas expectativas a causa del aspecto "caótico'' o sin fronteras de esta tecnología, de su nivelación igualitaria o de su estructura mucho-para muchos. Aparentemente, la Red era algo no jerárquico, "fuera de control'' -y, posiblemente, incluso un tipo de revolución en sí mismo.

Actualmente el Capital Global también desea una especie de ausencia de fronteras, de manera que el dinero pueda fluir libremente por los mercados sin los bloqueos impuestos por los Estados. De hecho, el Estado se ve ahora reteorizado como una agencia de dinamización de flujos "privatizando'' muchas de sus funciones sociales y económicas de formación. El Capital revela cada vez más su aspecto caótico, su organización alrededor de extraños atractores y su complejidad. El Capital es "liberado'' para seguir su propio hado -que consiste en una especie de fatalidad, un totalitarismo del puro dinero. Resulta que así la jerarquía ya no significa lo que solía significar. Cuando toda relación humana está definida por el dinero, la ideología pierde definición y parece evaporarse. Pero la frase "fuera de control'' describe aquí tan sólo una ilusión. El Control solamente "desaparece'' a causa de su perfección, su universalización y su identificación como "puro'' Capital. La Red parece haber seguido una trayectoria paralela. El Estado se muestra desconcertado por ciertos aspectos incontrolables de la Red, pero el Capital no siente ninguna consternación por ello. El Capital ya es "virtual'' -menos del 10% circula en efectivo y menos del 5% se refiere a cualquier forma de producción-, es decir, la mayor parte de él es capital puramente financiero, capital no productivo -un extraño azar quizá ni siquiera previsto por Marx-. El Capital se adhiere a la Red enseguida y la "capitaliza''. En menos de diez años la Red parece haber dejado de ser un dispositivo radical heurístico para convertirse en una red de galácticas compras que se pueden hacer desde casa. Quedan algunos fallos técnicos, claro. El dinero en efectivo, por ejemplo, falla a la hora de materializarse en la red y, sin embargo, se hacen fortunas especulando con compañías con cero líneas de beneficio. Pero en Nueva York los autobuses llevan a los lados anuncios en los que varias empresas www.loquesea.com comercializan incomprensibles "servicios'' ofrecidos por jóvenes modelos con problemas de actitud completamente postmodernos; la pantalla de televisión se funde con la pantalla del ordenador en un éxtasis de absoluta vacuidad, una seducción totalmente vacía de contenido -una cultura de lápidas sepulcrales en vídeo y talk-shows para muertos vivientes.

A principios de los años noventa asistí a largas series de conferencias en Europa, casi todas ellas dedicadas principalmente a la teoría de la comunicación y específicamente a la Red. Fui invitado porque había elaborado algunas teorías tempranas y porque mis textos estaban ya presentes en la Red a finales de los ochenta. Pero durante esas conferencias me encontré a mí mismo jugando un papel bastante negativo. Primero dirigí la mayor parte de mis críticas a lo que yo llamé Cibergnosis: la tendencia a crear una especie de religión a partir de las características descorporeizadas de la tecnología informática, como si la alienación del cuerpo constituyera una forma de transcendencia sobre la materialidad, una nueva versión de "la promesa de la luna'' rematada con el sacerdocio anoréxico de "hackers legendarios'' (siempre vestidos de negro, por supuesto). Segundo: es cierto que hubo algunos ejemplos de usos radicales de la Red -los comunicados zapatistas, las campañas anti-McDonalds y anti-Cienciología, Radio B-92 en Belgrado-. Iba a añadir "etcétera'' pero honestamente no puedo pensar en ningún otro ejemplo. El vago sentimiento de que uno está haciendo algo radical al sumergirse uno mismo en una nueva tecnología no puede ser dignificado con el título de acción radical. La verdad es que para mí en la Red cada vez se está hablando más y se está hacíendo menos. Es por eso que empecé a sospechar que las "aplicaciones'' revolucionarias de la Red no llegarían nunca. Habría "sentimientos'', por supuesto, y se invertirían grandes recursos emocionales en la noción de "comunidad virtual''. Pero en el mundo real, el de la producción, el del poder y el de la corporeidad, nada esencial cambiaría. En este punto empezó a parecerme que la Red es un espejo perfecto del Capital Global. Hay un "mercado libre" de información -pero no necesariamente hay libertad para ninguna otra cosa que no sea la información-, igual que hay un mercado libre para el dinero pero no hay ninguna libertad para cualquier otra cosa que no sea el dinero. Ahora bien, los seres humanos no son "información" excepto de manera metafórica. La comida no es "información''. El placer no es "información''. La vida no es "información''. De manera que cuando el universo es definido como información, es mucho lo que se está quedando fuera. Igualmente, cuando la existencia humana es definida como un complejo informacional-conductista de las relaciones entre mercancías (relaciones entre cosas muertas), entonces también es mucho, en materia humana, lo que se está quedando fuera del modelo. El Capital y la Red tienen esto en común: una radical exclusión de lo humano. Con la velocidad de entrega del mensaje -la velocidad de la luz-, se alcanza un estado terminal y ya no se puede esperar más "progreso'' en este terreno. Refinamiento, sí. Sólo es posible E=mc2 (energía igual a masa por velocidad de la luz al cuadrado) y éste es el final. De manera similar, uno puede teorizar que la información ha alcanzado una condición terminal a través de la Red. "Toda la información'' está teóricamente presente, y de manera simultánea y transparente, ante la mirada del "usuario''. Aparentemente ya no hay "jerarquías'' de la información ("la información quiere ser libre'' -exactamente igual que el Capital Global). Pero si todo es conocido (como un acontecimiento pasivo, por así decirlo), ¿por qué debería yo perseguir el conocimiento de una forma activa? Mi acción de conocer no significa nada en un universo donde todo es conocido. Paradójicamente, parece que el conocimiento depende de la existencia del no-(o anti-)conocimiento. La oscuridad es necesaria para dar significado a la luz. Cuando todo está iluminado, entonces hasta la propia luz es una forma de oscuridad. El conocimiento universal es un tipo de agujero negro en el que todo se desvanece sin dejar rastro. Una gravedad infinita. 1995 fue "el año de la Red'' -esto es, su último año de incertidumbre, de transformación, de potencial desconocido. Desde entonces el interrogante de la Red ya no me parece interesante. No diré que haya sido respondido, sino simplemente que ya no me importa. Lo que me resulta interesante es lo que no está en la Red. Por supuesto que, en algún sentido, parece imposible descubrir algo que no tenga su propia página web. Parece que se haya producido un cerramiento total -nada queda ya de un Lugar Exterior, de ninguna resistencia a la totalidad, de ningún margen. Bajo tales condiciones, sería difícil decidir qué podría ser "interesante''. En un mundo de pura luz, la única difference está en los puntos de oscuridad, quizá en las negaciones deliberadas.

¿No es curioso que no haya emergido ningún tipo de resistencia global a través de la comunicación global en respuesta al Capital Global? Hay muchos asuntos individuales, muchas áreas de conflicto pero todavía no hay ningún sentido cohesivo de movimiento. Los residuos de la Izquierda parecen haber aceptado el triunfo del Capital y limitan sus respuestas a demandarle que muestre una "cara humana''. La vieja y malvada Derecha del fundamentalismo y el nacionalismo étnico todavía lucha contra la homogeneidad y el hegemonismo de la información postmoderna -el nuevo fetichismo conductista de la mercancía-; es el último cartucho del Mal contra la nada de un mundo que ya no puede definirse como el "Bien''. Sólo parece estar ausente el sentido de un "movimiento de lo Social'' (o de algún valor moral equivalente) -de hecho, hablar de ello, hasta parece una broma de mal gusto, una frívola ilusión dejada por los años sesenta.

En cualquier caso, adiós a la Red. Si es posible que algo auténtico de la vida humana sobreviva en este Futuro al que hemos sido precipitados, ese algo no tendrá lugar en la Red. La red se ha convertido en un barrio demasiado frecuentado, en una sofocante arqueología de esperanzas sepultadas. Quizás es algo que (como diría Nietszche) puede ser "superado'', el peso muerto de la crisis epistemológica, de la ingravidez mórbida del éxtasis virtual.

14.8.10

Superando el turismo

de Hakim Bey

En los Viejos Días el turismo no existía. Gitanos, caldereros, y otros verdaderos nómadas, incluso ahora vagan por sus mundos a voluntad, pero nadie pensaría en llamarlos “turistas”.
El turismo es una invención del siglo XIX -un periodo de la historia que a veces parece haberse alargado de forma antinatural. En muchos sentidos, aún estamos viviendo en el siglo XIX.
El turista busca Cultura porque en nuestro mundo, la cultura ha desaparecido en el estómago de la cultura del Espectáculo, ha sido derribada y sustituida con el Centro Comercial y el show televisivo. Porque nuestra educación sólo es una preparación para una vida de trabajo y consumo, porque nosotros mismos hemos dejado de crear. A pesar de que los turistas parezcan estar físicamente presentes en la Naturaleza o la Cultura, uno podría considerarles fantasmas encantando ruinas, carentes de toda presencia física. No están realmente ahí, sino que se mueven a través de un paisaje mental, una abstracción ("Naturaleza”, “Cultura"), coleccionando imágenes en lugar de experiencia. Demasiado frecuentemente sus vacaciones suceden entre la miseria de otras personas e incluso se añaden a esta.
Hace no mucho, algunas personas fueron asesinadas en Egipto por ser terroristas. He aquí …. el Futuro. Turismo y terrorismo: ¿hay diferencia?
De las tres razones arcaicas para viajar - llamémoslas “guerra”, “comercio” y “peregrinaje” -, ¿cuál dio origen al turismo? Algunos responderían automáticamente que peregrinaje. El peregrino va “allí” a ver, y normalmente tras algún souvenir de vuelta; el peregrino saca “tiempo” de la vida diaria; el peregrino tiene objetivos no-materiales. En este sentido, el peregrino prefigura al turista.
Sin embargo, en su viaje el peregrino sufre un deslizamiento de su consciencia, y para el peregrino este deslizamiento es real. El peregrinaje es una forma de iniciación, y una iniciación es la apertura a otras formas de cognición.
Para detectar algo de la verdadera diferencia entre el peregrino y el turista, podemos comparar sus efectos en los lugares que visitan.
Los cambios en un lugar -una ciudad, un templo, un bosque- pueden ser sutiles, pero al menos pueden ser observados. El estado del alma puede ser objeto de conjeturas, pero quizá podamos decir algo sobre el estado de lo social.
Lugares de peregrinaje como La Meca pueden servir como grandes bazares para el comercio, e incluso como centros de producción (como la industria de seda de Benares), pero su principal es la “baraka” o “maria”. Estas palabras (una árabe, otra polinesia), se traducen como “bendición”, pero también conllevan otra serie de significados.
La derviche nómada que duerme en un templo para soñar con un santo muerto (una de la “Gente de las Tumbas") busca iniciación o avance en el camino espiritual; una madre que lleva a su hijo enfermo a Lourdes busca sanación; una mujer sin hijos en Marruecos tiene la esperanza de que el Marabout la haga fértil si ata un andrajo al viejo árbol que crece fuera de la fosa; el viajero a La Meca anhela el mismo centro de la Fé, y cuando las caravanas caen bajo la vista de la Ciudad Santa el hajji grita, “Labbaïka Allabumma!” (¡Estoy aquí, Señor!)
Todos estos motivos se reunen en la palabra baraka, que a veces parecería ser una sustancia palpable, medible en términos de carisma o “suerte” ampliados. El lugar sagrado produce baraka, y el peregrino la coge. Pero la bendición es un producto de la Imaginación: por tanto no importa cuantos peregrinos se la lleven, pues siempre habrá más. De hecho, cuanto más cojan, más bendición producirá el lugar sagrado (ya que un templo popular crece con cada rezo respondido).
Decir que baraka es “imaginario” no es llamarlo “irreal”. Es lo suficientemente real para aquellos que lo sienten. Pero los bienes espirituales no siguen las reglas de la oferta y la demanda como lo hacen los bienes materiales. Cuanta más demanda, más oferta. La producción de baraka es infinita.
Como contraste, el turista no desea baraka sino diferencia cultural. El peregrino, podríamos decir, deja el “espacio secular” de la casa y viaja al “espacio sagrado” del templo para experimentar la diferencia entre lo secular y lo sagrado. Pero esta diferencia queda como intangible, sutil, espiritual, invisible a la mirada “profana”. La diferencia cultural sin embargo es medible, aparente, visible, material, económica, social.
La imaginación del “primer mundo” capitalista está agotada. No puede imaginar nada distinto. Así que el turista deja el espacio homogéneo del “hogar” para el espacio heterogéneo de los lugares extranjeros, no para recibir una “bendición” sino para admirar lo pintoresco, la mera visión de la diferencia, para ver la diferencia.
El turista consume diferencia.
Sin embargo, la producción de diferencia cultural no es infinita. No es “meramente” imaginaria. Sus raíces parten del lenguaje, el paisaje, la arquitectura, costumbres, olor, sabor. Es muy física. Cuanto más se utiliza o más se coge, menos queda. Lo social puede producir una cierta cantidad de “significado”, un acierta cantidad de diferencia. Una vez se ha ido,… se acabó.
Durante los siglos quizá un determinado lugar sagrado atrajo a millones de peregrinos - y aun así de algún modo, a pesar de todo lo que fue observado y admirado y rezado y por muchos souvenirs que se compraran, este lugar retenía su significado. Y ahora, tras 20 o 30 años de turismo, ese significado se ha perdido. ¿Dónde fue? ¿Cómo sucedió esto?
Las verdaderas raíces del turismo no se anclan el peregrinaje (ni en el comercio “justo"), sino en la guerra. Violación y pillaje fueron las formas originales del turismo, o más bien, los primeros turistas siguieron diréctamente a la batalla, como buitres humanos obteniendo del campo de batalla carnaza para un botín imaginario; imágenes.
El turismo se alzó como un síntoma de un Imperialismo que era absoluto - económico, político, y espiritual.
Lo que es realmente increíble es que se hayan asesinado tan pocos turistas. Quizá exista una complicidad secreta entre estos enemigos reflejados. Ambos son personas desplazadas, deprivados de amarras, a la deriva en un mar de imágenes. El acto terrorista existe sólo en la imagen del acto; sin CNN, sólo sobrevive el espasmo de una crueldad sin sentido. El acto turista existe sólo en las imágenes de ese acto, fotos y souvenirs; de otro modo nada permanece excepto las cartas de las compañías de crédito y un residuo de “millas libres” de alguna compañía aérea. El terrorista y el turista son quizá los productos más alienados del capitalismo post-imperial. Un abismo de imágenes los separa de los objetos de su deseo. De alguna extraña forma, son gemelos.
Nada toca relmante la vida del turista. Cada acto del turista está mediado. Cualquiera que haya sido testigo de una falange de americanos o de un autobús de japoneses avanzando sobre alguna ruina o ritual puede darse cuenta de que incluso su mirada colectiva está mediada por el medio del ojo multifacetado de la cámara, y que esa multiplicidad de cámaras, videocámaras, y grabadoras forma un complejo de brillantes placas que se pueden pulsar, que componen su armadura de mediación pura. Nada orgánico penetra este caparazón insectoide que sirve al tiempo como crítico protector y mandíbula predadora, capturando velozmente imágenes, imágenes, imágenes. En su punto más extremo esta mediación toma la forma del tour guiado, donde cada imagen es interpretada por un experto licenciado, un guía de los Muertos, un Virgilio virtual en el Infierno de la falta de significado - un funcionario menor del Discurso Central y su metafísica de la apropiación -, un alcahuete de éxtasis sin carne.
El verdadero lugar del turista no es el lugar de lo exótico, sino el no-lugar (literalmente el espacio utópico) del espacio de la mediana, el espacio de entremedias, el espacio del viaje en sí mismo, la abstracción industrial del aeropuerto, la dimensión de máquina del avión o el autobús.
Así, el turista y el terrorista - estos fantasmas gemelos de los aeropuertos de la abstracción -, sufren un hambre idéntica por lo auténtico. Pero lo auténtico se retira cuando se acercan. Cámaras y armas se encuentran en el camino del momento de amor que es el sueño oculto de todo terrorista y turista. Para su miseria secreta, todo lo que pueden hacer es destruir. El terrorista destruye significado, y el terrorista destruye al turista.
El turismo es la apoteosis y la quintaesencia del “Fetichismo de la Comodidad”. Es el definitivo Culto a la Mercancía, la adoración de “bienes” que nunca llegarán, ya que han sido exaltados, alzados a la gloria, deificados, adorados y absorbidos, en el plano de puro espíritu, más allá del hedor de la mortalidad (o la moralidad)
Compras turismo y no obtienes más que imágenes. El turismo, como la Realidad Virtual, es una forma de Gnosis, de odio y trascendencia del cuerpo. El viaje turístico definitivo pertenecerá al ciberespacio, como una cibergnosis.

6.5.10

Lingüística del caos



de Hakim Bey


MÁS QUE UNA CIENCIA, una proposición: El que ciertos problemas de la lingüística pueden resolverse contemplando el lenguaje como un sistema dinámico complejo o un “campo caótico”.

De todas las respuestas a la lingüística de Saussure, dos tienen aquí una especial relevancia: la primera, la “antilingüística”, puede rastrearse —en la modernidad— desde la partida de Rimbaud hacia Abisinia; hasta el “temo que mientras aún tenemos gramática todavía no hemos matado a Dios” de Nietzsche; hasta el dadá; hasta “el mapa no es el territorio” de Korzybski; hasta los recortes e “irrupciones en la Habitación Gris” de Borroughs; al ataque de Zerzan contra el lenguaje mismo como mediación y como representación.

La segunda, la lingüística de Chomsky, con su defensa de una “gramática universal” y sus tres diagramas, representa (creo yo) un intento de “salvar” al lenguaje descubriendo “invariables ocultas”, de manera muy similar a la manera en que ciertos científicos están intentando “salvar” a la física de la “irracionalidad” de la mecánica cuántica. Bien que de Chomsky como anarquista podría haberse esperado que se alineara con los nihilistas, de hecho su hermosa teoría tiene más en común con el platonismo o el sufismo que con el anarquismo. La metafísica tradicional describe el lenguaje como luz pura brillando a través del cristal coloreado de los arquetipos; Chomsky habla de gramáticas “innatas”. Las palabras son hojas, los tallos son frases, las lenguas madre son ramas, las familias del lenguaje son troncos, y las raíces están en el “cielo”… o en el ADN. Yo llamo a esto “hermetalingüística” —hermética y metafísica—. El nihilismo (o la “heavymetalingüística” en honor de Borroughs) me parece haber llevado al lenguaje a un callejón sin salida y haber amenazado con describirlo como “imposible” (una gran —aunque deprimente— conquista) mientras Chomsky mantiene la promesa y la esperanza de una revelación de última hora, que yo encuentro igualmente difícil de aceptar. A mí también me gustaría “salvar” el lenguaje, pero sin recurrir a ningún “Fantasma”, o a supuestas reglas sobre Dios, los dados y el Universo.

Volviendo a Saussure, y a sus notas sobre los anagramas en la poesía Latina publicados póstumamente, encontramos ciertas pistas de un proceso que de alguna forma se escapa de la dinámica significante/significado. Saussure se ve confrontado con la sugerencia de algún tipo de “meta”-lingüística que ocurre dentro del lenguaje, más que venir impuesta como un imperativo categórico desde “fuera”. Tan pronto como el lenguaje entra en juego, como en los poemas acrósticos que estudió, parece resonar con una complejidad que se autoamplifica. Saussure intentó cuantificar los anagramas pero sus números continuaban alejándose de él (como si quizás hubiera ecuaciones no lineales presentes). Además, empezó a encontrar los anagramas por todas partes, incluso en la prosa Latina. Empezó a preguntarse si es que estaba alucinando —o si los anagramas eran un proceso inconsciente natural de libertad condicional—. Terminó abandonando el proyecto.

Me pregunto: si pudiéramos triturar la cantidad suficiente de datos de este tipo a través de un ordenador, ¿podríamos quizás empezar a modelar el lenguaje en términos de un sistema dinámico complejo? Las gramáticas en tal caso no serían “innatas”, sino que emergerían del caos como “órdenes más altos” en evolución espontánea, en el sentido de Prigogine de “evolución creativa”. Las gramáticas podrían concebirse como “Atractores Extraños”, como el esquema oculto que “causó” los anagramas; esquemas “reales” pero que sólo tienen “existencia” en términos de los subesquemas que manifiestan. Si el significado es elusivo, quizás sea porque la conciencia misma, y por tanto el lenguaje, es fractal.

Encuentro esta teoría más satisfactoriamente anarquista que la antilingüística o la de Chomsky. Sugiere que el lenguaje puede superar la representación y la mediación, no porque sea innato, sino porque es caos. Sugeriría que toda la experimentación dadaísta (Feyerabend describió su escuela de epistemología científica como “dadá anarquista”) en la poesía sonora, el gesto, el recorte, los lenguajes animales, etc., todo esto estaría dirigido no a descubrir ni a destruir el significado, sino a crearlo. El nihilismo señala sombríamente que el lenguaje crea el significado de manera “arbitraria”. La Lingüística del Caos lo ratifica de buena gana, pero añade que el lenguaje puede superar al lenguaje, que el lenguaje puede crear libertad en la confusión y la desintegración de la tiranía semántica.